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García Aparicio, Benjamín: Geografía física y económica de la República Argentina. Alsina y Bolívar, Librería del colegio, 1918, 147–148.

"Immigration and Emigration"


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Inmigración y emigración.

Nuestra nación constituye un centro de inmigración de primer orden, tanto por sus excelentes condiciones geográficas como por la liberalidad de sus instituciones.

La Constitución declara que los extranjeros gozan en el territorio argentino de todos los derechos civiles del ciudadano, sin estar obligados a aceptar la ciudadanía ni a pagar contribuciones forzosas. Así, pues, todo habitante, sea nacional o extranjero, goza del derecho de trabajar y ejercer industrias lícitas, navegar, comerciar, entrar, permanecer, transitar y salir del territorio, publicar sus ideas por la prensa, usar y disponer de su propiedad, asociarse con fines útiles, profesar libremente su culto, enseñar y aprender. Por otra parte, la ley de inmigración proteje al inmigrante 1 laborioso y honorable facilitándole el traslado en las

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condiciones menos onerosas, brindándole cómodo e higiénico alojamiento y manutención durante los 5 días siguientes al desembarco.

La ley dispone también que se provea por cuenta de la Nación al embarco y transporte de los inmigrantes que quisieran internarse.

La inmigración para los países nuevos y de escasa población relativa, como el nuestro, es de capital importancia, porque acrecienta su producción, desarrolla las industrias y el comercio y robustece el organismo social, infiltrándole nuevos elementos étnicos de pueblos fuertes para el trabajo y aptos para la civilización. 2

Del movimiento de inmigración y emigración habido desde medio siglo atrás, se calcula que entraron más o menos 5 millones de extranjeros y salieron 2 millones, quedando un saldo a favor del país de 3 millones. En esta importante cifra de elementos extranjeros incorporados a nuestra nacionalidad, figuran en primera línea los italianos, siguiéndoles en orden numérico los españoles, franceses, ingleses, austriacos, alemanes, etc.

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[1] [Textbook's footnote no. 1, p. 147:] Repútase inmigrante a todo extranjero, jornalero, artesano, industrial, agricultor o profesor, que, siendo menor de 60 años y acreditando su moralidad y sus aptitudes, llegase a la República para establecerse en ella, en buques a vapor o a vela, pagando pasaje de 2ª o 3ª clase, o teniendo el viaje pagado por cuenta de la Nación, de las Provincias o de las empresas particulares protectoras de la inmigracion y la colonización. Artículo 12 de la Ley de Inmigración y Colonización.

[2] [Textbook's footnote no. 1, p. 148:] « Desde que funciona con regularidad la estadística de la gente que viene por vías fluviales, decia el Director de inmigración, señor Juan A. Alsina, se ha podido contar 2.832.175 personas de ultramar, las que entran al país por las fronteras terrestres, no es posible tomarlas en cuenta, aunque aumentan la cifra presentada. La suma de capacidades, talento, ciencias, conocimientos artísticos, industriales, agrarios y necesarios par a toda clase de obras humanas y los capitales que ha traído consigo y aplicado esa inmigración, explican cómo ha podido realizarse la transformación del país, y la ampliación de la riqueza general que ha revelado el segundo censo de la nación ». Capítulo de la inmigración, censo de 1895.

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